La Dirección General de Salud Pública de la Consejería de Sanidad recomienda al personal de limpieza de colegios en Madrid una serie de pautas preventivas al manipular su vestimenta de trabajo, de forma que se evite al máximo una posible propagación del coronavirus SARS-CoV-2 causante de la COVID 19. La primera de ellas es desprenderse del uniforme con guantes, meterlo en una bolsa que pueda cerrarse herméticamente y llevarlo directamente al punto de lavado sin haberlo aireado.

Se debe evitar mezclar la ropa de uso personal con la de trabajo en la lavadora. Para lograr una desinfección segura se usarán programas de lavado de ciclo completo a temperaturas altas entre 60 y 90 grados centígrados. Esto es así por dos razones: porque el virus es más sensible a estas temperaturas (su supervivencia se ve afectada a partir de los 30 grados centígrados, pero harían falta ciclos de lavado más largos), y porque el agua caliente ayuda a que el detergente penetre más fácilmente en los tejidos de la ropa. La acción de éste, que no debe ser distinto al de cualquier colada doméstica, desestabiliza la envoltura de lípidos que protegen las partículas virales y las inactiva. A esto también ayudan otros compuestos empleados para la desinfección durante el lavado de ropa como el cloruro de amonio cuaternario.

El secado de la ropa debe ser completo. En cuanto al material desechable usado en la limpieza de centros educativos (guantes y mascarillas), es preciso que se deposite en cubos de basura con tapa y pedal de apertura. La bolsa de este cubo tiene que cerrarse antes de sacarla de cada sala y meterse en una segunda bolsa. Ésta se puede depositar con el resto de los residuos del centro educativo. Un lavado de manos con agua y jabón es necesario inmediatamente después, al menos 40-60 segundos para que dé tiempo a que el jabón se adhiera a la membrana grasienta del virus en caso de contaminación.