La diferencia entre asepsia y antisepsia como métodos para acabar con la presencia de microorganismos patógenos radica en la superficie sobre la que se trabaja y en la sustancia usada. Ambos son términos muy empleados en entornos como la industria hospitalaria o alimentaria, en los que la función de las empresas de limpieza profesional como TN-Centro es fundamental para preservar la salud de las personas.

Mientras que al hablar de asepsia nos referimos a mecanismos para prevenir que los objetos inanimados o las superficies de diferentes espacios puedan ser contaminados por gérmenes, en la antisepsia de lo que se trata es de evitar que se infecte el organismo de un ser vivo a través de piel o mucosas.

En el primer caso se procede al lavado mediante agua y detergentes y a la desinfección mediante productos químicos (alcohol, ozono, cloro…) o medios físicos (altas temperaturas, luz germicida ultravioleta…). La esterilización sería el mecanismo más completo, al garantizar también que se acabe con las esporas bacterianas.

En el segundo caso se utilizan antisépticos. A diferencia de los llamados desinfectantes químicos, la finalidad de los antisépticos es el uso tópico sobre tejidos vivos para destruir los microorganismos e impedir que se reproduzcan, por ejemplo, en heridas. Eso es así por la concentración de la sustancia activa que lleva el producto (en dosis altas que puedan dañar a los tejidos se usaría como desinfectante). Como ejemplo de antisépticos estarían el alcohol al 70%, la clorhexidina, soluciones de yodo o el peróxido de hidrógeno o agua oxigenada.