La limpieza en altura de fachadas y tejados constituye uno de los mantenimientos preventivos con los que conservar los edificios en buen estado. En ciudades como Madrid, en las que los niveles de polución son elevados, evitar que se acumule suciedad en sus paredes exteriores ayuda no sólo contribuye a generar un mejor entorno, estéticamente hablando, sino a que los materiales de construcción se puedan supervisar de manera óptima y se prevengan, por ejemplo, desprendimientos.

Los tipos de limpieza en altura que pueden contratarse en Madrid vienen determinados por el tipo de suciedad presente y por la reacción que se quiera producir, según los materiales de la superficie de cada edificio. Entre estos son habituales: el ladrillo caravista; el mortero monocapa; los aplacados de piedra o cerámicos; el muro de fábrica de bloque de hormigón o piedra natural; el vidrio de ventanas y muros cortina, y las albardillas que protegen de la lluvia en la parte superior de los muros.

La técnica de limpieza de fachadas más rápida, sencilla y económica es con agua (fría o caliente, con o sin detergente, y a presión o con cepillo). La proyección de partículas abrasivas a presión (se llama limpieza mecánica y normalmente es con arena), constituye otro de los métodos más comunes. Por último, también se pueden aplicar productos químicos con diferente pH o, en caso de limpiezas que necesiten ser menos agresivas (es el caso de los edificios históricos), tecnología láser o de ultrasonido.

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